Conflictos judiciales internacionales

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¿EN QUÉ TRIBUNALES SE DISCUTEN LAS DIFERENCIAS SURGIDAS DE UNA COMPRAVENTA INTERNACIONAL ON-LINE?

Una cuestión o pregunta muy frecuente entre los que se dedican al e-commerce es dónde se resuelven los conflictos judiciales derivados de una transacción mercantil que ha degenerado en un conflicto irresoluble de mutuo acuerdo entre las partes. Y lo primero que hay que analizar para poder responder a esta pregunta y si el comprador o adquirente del producto ha sido una sociedad mercantil, o ha sido un particular.

Si el comprador ha resultado ser un consumidor, circunstancia muy frecuente, resulta de aplicación lo establecido en el artículo 16 del Reglamento de la Unión Europea 44/2001 de 22 de diciembre de 2000, en méritos al que todo consumidor domiciliado en un estado miembro de la UE, que contrate con un vendedor Español, en caso de controversias legales, podrá interponer acciones tanto en los Tribunales de su domicilio como en los Tribunales españoles. Así pues, la elección de la jurisdicción competente corresponde al comprador. Eso sí, se deberá tener muy presente por parte de éste los problemas que derivan de la necesidad de acreditar el derecho aplicable en el país que no ha sido elegido como fuero jurisdiccional, en el que sí lo ha sido. Pero este problema escapa al objeto del presente post.

Cuando quien pretenda interponer acciones legales sea el vendedor y no el consumidor, solo se podrán interponer acciones legales contra éste en los Tribunales correspondiente a su domicilio.

El régimen descrito up supra, también es de aplicación a transacciones efectuadas en Noruega, Islandia o Suiza en base a lo establecido en el artículo 16 del Convenio de Lugano de 15 de Octubre de 2007. Y para hacerlo todo aún más complicado, no hay que perder de vista si el consumidor es Danés, pues en estos casos resulta de aplicación lo establecido en el artículo 1 del Acuerdo del 19 de Octubre de 2005, suscrito con este país.

Y en relación a posibles controversias legales surgidas entre esta parte y consumidores domiciliados fuera de la UE, Noruega, Islandia o Suiza se resolverán de acuerdo a lo establecido en los diversos Convenios Internacionales firmados entre España y el país del domicilio del consumidor en cuestión.

Pero si el comprador no es un consumidor, sino una sociedad mercantil, se pude establecer un fuero jurisdiccional pactado. Obviamente es aconsejable elegir los tribunales españoles. A falta de pacto de sumisión expresa entre las partes, será competente el domicilio del demandado (fuero general art. 2 Reglamento 44/2001) o del lugar donde deban entregarse los bienes (art. 5.1 Reglamento 44/2001), en caso de sociedades mercantiles de la UE.

También se aplica el mismo régimen tanto para las relaciones entabladas con sociedades Danesas, como para las establecidas con sociedades domiciliadas en Noruega, Suiza o Islandia. Lo que ocurre, y esto es un tecnicismo legal sin trascendencia práctica, que la norma que lo regula es otra a las antes referidas. En el caso de Dinamarca será de aplicación el Acuerdo de 19 de Octubre de 2005 suscrito con este país, y en el caso de los demás países reseñados, el Convenio de Lugano de 15 de octubre de 2007.

Con respecto a sociedades mercantiles domiciliadas en otros países, se estará caso por caso a lo previsto en los correspondientes Convenios Internacionales suscritos por los países en cuestión.

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