Los contratos electrónicos

A nadie se le escapa ya, que en un futuro no muy lejano, las transacciones relativas a prestaciones de servicios y/o venta de bienes a través de Internet serán en número, igual o superiores a las transacciones mercantiles “tradicionales”. Pero lo que no todo el mundo sabe ni conoce, es el tratamiento legal que este tipo de transacción tiene. La adquisición de bienes y servicios por vía electrónica a través de la Red representa la introducción a las relaciones contractuales que todos estamos acostumbrados a hacer en nuestra cotidianidad, de nuevos elementos que sería como mínimo deseable (sino muy aconsejable) que el usuario o consumidor conociera muy bien.

Los contratos electrónicos están regulados a nivel europeo por la Directiva 2000/31/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 8 de junio de 2000 relativa a determinados aspectos jurídicos del comercio electrónico en el mercado interior, y a nivel nacional están regulados por la Ley 34/2002, de 11 de julio, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico, pero esta última norma remite al Código Civil y al Código Comercio en lo relativo a los requisitos necesarios para la validez y eficaz constitución de la relación jurídica, y a las normas de protección de los consumidores y usuarios, a las normas de ordenación de la actividad comercial, y a las normas de protección de datos, lo que pone de manifiesto que a la tradicional regulación de las obligaciones y contratos y de las relaciones comerciales, y a la más reciente regulación de protección de los derechos de los consumidores, se les han añadido la regulación específica relativa al medio en el cual se realiza la transacción.

Para la determinación de la ley aplicable a los contratos electrónicos se estará a lo dispuesto en las normas de Derecho internacional privado del ordenamiento jurídico español, y deberán respetarse unas obligaciones previas al inicio del proceso de contratación electrónica, y otras posteriores a la perfección de la transacción. Los contratos celebrados por vía electrónica en los que intervenga como parte un consumidor se presumirán celebrados en el lugar en que éste tenga su residencia habitual, y los contratos electrónicos entre empresarios o profesionales, en defecto de pacto entre las partes, se presumirán celebrados en el lugar en que esté establecido el prestador de servicios. Y no hay que perder de vista en ningún momento, que el medio en el que se realiza la transacción determina también la intervención de un tercero, los conocidos como prestadores de servicios en su diferentes modalidades. Estos terceros intervinientes, obviamente tienen su parcela de responsabilidad en la perfección de la transacción por vía electrónica.

El consentimiento de los contratantes sigue siendo el elemento principal sobre el que se articula todo el sistema, y habida cuenta la distancia física existente entre las partes del contrato, se diferencian los supuestos en los que este consentimiento se presta de modo instantáneo, y los supuestos en los que entre la oferta y la aceptación de la oferta existe un tiempo relevante en cuanto a la posibilidad de ocurrencia de riesgos que hay que distribuir. Determinar cuando y donde el consentimiento de las partes se ha formado, servirá para establecer el tribunal competente para conocer de las controversias que se deriven de la aplicación del contrato celebrado y la legislación que le resulte aplicable al mismo.

Lo que está condicionando la velocidad de desarrollo de las prácticas comerciales en la Red, es la desconfianza que existe principalmente respecto de la seguridad de la información, la veracidad y certeza de la información que se facilita respecto del producto o servicio objeto de transacción, y la desconfianza respecto de la capacidad o eficacia de resolución de las posibles incidencias que surjan en la transacción que se ha realizado. Estas reticencias están desapareciendo con el paso del tiempo, y los beneficios y las ventajas de la realización de las prácticas comerciales mediante Internet (reducción de costes, comodidad, privacidad,…) se están imponiendo.

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